miércoles, 11 de diciembre de 2019

COMENTARIO DE LIBROS




MESTER DE CANTORÍA
Jorge Castañeda.






























El libro que hoy nos entrega Jorge Castañeda, el poeta rionegrino de Valcheta, no hace sino confirmar su calidad lírica, y desde la paz de su mirada, nos cuenta de sus vivencias, con un reflexivo lenguaje donde no existen innecesarios circunloquios, todo lo que rodea y que conjuntamente con el paisaje externo, va conformando su paisaje interno, en una simbiosis envidiable.

Solitario luchador poético de esta parte de la Patagonia argentina, Castañeda ha caminado por el mundo a través de sus versos, a través de sus descripciones que le han otorgado un merecido lugar en las letras hispanohablantes.

Es esta obra, un verdadero devenir aforístico por cuanto el autor recurre una y otra vez a la expresión conceptista, para lograr en pocas palabras, a veces en un pantallazo, un estado de situación y todo un compendio de enfoques poéticos con los que invita al lector a situarse en su mismo punto de observación.

Hay momentos de su poética que nos enseña a mirar su cielo, sus pájaros, su paisaje, el viento patagónico que golpea de diferentes maneras el rostro de quien sale a beberlo. Solamente tres renglones y el poema está.

No ha necesitado el autor de valerse de altisonancias en el vocablo.

Usó la simpleza con la maestría que solamente los que han encontrado la fuerza interior de la palabra pueden hacerlo, ya sea para hablar de su yo interior, como para contarnos qué le dicen sus loradas al pasar volando, los atardeceres que sólo pueden ser vistos con los ojos del cariño hacia el terruño que lo contiene y que en Castañeda se encuentra en un caudal inmenso del que tomamos nota a través de su palabra.

Si quisiéramos detenernos en la temática, encontramos una amplitud que va desde los sentimientos hacia sus seres queridos, su esposa, su hija, a las exquisitas pinturas de su Valcheta amado, pasando por un encadenado decir filosófico, con raíces en el pensamiento de los grandes de la humanidad, tanto los que han cultivado la palabra como quienes se detuvieron en la búsqueda de la razón primaria de las cosas.

Este testimonio de la poesía madura con que Castañeda nos saluda, y que lo hace a modo de entrega de un documento notarial al decir que ha sido dado en Valcheta a los sesenta y cuatro años del autor, nos alienta a buscar los contenidos de las cosas simples, convirtiendo la obra del poeta, en un dechado de verdades dichas como al pasar, pero con la profundidad que sólo los grandes pueden hacerlo.


Por Jerónimo Castillo
Argentina.

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