jueves, 19 de junio de 2014






















ESTA AHÍ SIEMPRE

A Dionisio Aymará


Esta ahí, sigue estando
ahí donde la luz parece entretenerse
mañana y tarde
enredándose y desenredándose por los cabellos
que el viento apenas
la peina verdaderamente
fervoroso.

Sigue estando ahí, entregada a la tarea
de repartir con sólo un esbozo de sonrisa cansada
la claridad entre todos
los que la ven coser y coser
cada hora
en sus misteriosos silencios.

Algunas veces
la nostalgia le nubla todos los horizontes
y es entonces
cuando la humedad sube hasta el nivel de sus ojos.
Todos podemos ver
que al través de aquella transparente humedad
la lontananza se le puebla de pronto
de las más imprevista caravanas,
como si el desierto,
la soledad, en fin,
la nostalgia otra vez, quien sabe qué sueño,
se le empozaran
en el corazón.

Detrás de su frente
que el tiempo no ha podido marchitar
rumorean palmeras lejanas,
apaciguan la hora sosegados oasis,
tal vez guitarras melancólicas,
cantos en los cuales alguien muy suyo
la exalta,
la pone a salvo de eternidades sin teléfonos,
y todo eso
lo disuelve ella a solas
dentro de la más profunda ternura.

La ternura que la mantiene ahí, que la sigue
manteniendo ahí siempre,
ahí donde la luz que ella distribuye a manos llenas
entre todos
se mantiene
enredándosele y desenredándosele
entre los cabellos
hasta que se le cuaja en aureola
a la altura exacta
del sueño.


Pedro Pablo Paredes
De: Equinoccio
Julio - Septiembre.
Año 1995.
Nº 19.
pp. 15.
Órgano del Circulo de Escritores de Venezuela.

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