viernes, 12 de diciembre de 2014

miércoles, 10 de diciembre de 2014

POEMA DE TERESITA FERNANDEZ RUIZ


















Gráfica: Revista Memorias de Venezuela Nº 6 Noviembre - Diciembre. Año 2008.
Cuadro Encuentro de Bolívar y Sucre en Desaguadero. Manuel Otero. 1883.
Museo Bolivariano.





LA GRAN NACION

La historia de las naciones recuerdo
cuando juntas eran una sola patria,
en donde se convivían con aire fraterno
y eran desconocida la nostalgia.

Encontramos de Bolívar la dulce cuna
Venezuela: audaz, beligerante,
que esconde el grito en la llanura.
¡Vencedores, Siempre Adelante!

Colombia la nación de los ríos eternos,
en donde los indios riquezas dejaban
y por los obtenerlas, disparos certeros
al nativo su existencia cegaban.

Ecuador con sus volcanes y nevados
por la libertad en Pichincha combatió
y Bolívar con sus sueños realizados,
en “El Chimborazo”, su delirio escribió.

Perú donde surgió incaico Imperio
atesorado en la perdida ciudad;
lugar donde se perpetua el misterio
que encierran la pasada humanidad.

Caminando encontramos a Bolivia
con su inmenso lago encarcelado
ubicado en la región Andina,
mostrándole a “La Paz”, su gran remanso.

De la Gran Colombia estamos a tiempo
obteniendo la fraternidad latina;
nos encontramos en el justo momento
de realizar el anhelo de Bolívar.

Teresita Fernández Ruíz
Colombia

De: Poesía Contemporánea
Director. Orlando Materán Alfonzo

Enero 1989.

martes, 9 de diciembre de 2014

MAR DE NUBES - JUDITH VILLAMEDIANA















































































































JUDITH VILLAMEDIANA, ABOGADO, POETA, PINTORA Y
DESTACADA PROMOTORA CULTURAL VENEZOLANA.

sábado, 29 de noviembre de 2014

POESIA EN NAVIDAD

RETABLO DE VILLANCICOS


I

A Belén del Oriente
bajó un Querube
en el esquife tierno
de alguna nube.

Se entibiaba la lana
de los corderos.
Cantaban los pastores
y los jilgueros.

En trinos y más trinos
los ruiseñores
pregonaban al mundo
días mejores.

II

Las mil Dominaciones
maravillosas
daban todas a dúo
notas preciosas.

Entonaban Corales
los Serafines,
afinando las alas
como violines.

Y cantaban los Coros
tan delicioso,
que nunca un Nacimiento
fue tan gozoso.

III

Mugía el buey bramando
como un coloso
que jamás su trabajo
fue tan sabroso.

No ser toro de casta,
¡Qué cosa buena!
ni derramarse en sangre
sobre la arena.

Y cambiaba el tormento
de no ser bello
por calentar al Niño
con el resuello.


Dora Castellanos
Colombia.

___________________________________________

VILLANCICO NAVIDEÑO

Suenan las campanas
de la Navidad,
con el dolor son
de felicidad.

Escuchemos siempre
ese santo son,
que nos habla amante
de la salvación.

Jesucristo Niño
el divino Don,
nos mira con gracia
y santa compasión.

Felisa Perez Marcio
España.

POEMA DE SAN JUAN PABLO II











La poesía es la música del alma hecha caracteres.

San Juan Pablo II.





LA CANTERA

I

EL MATERIAL

1.
Escucha el ruido de los martillos y su cadencia
monótona;
lo hago resonar en los hombres
para medir la fuerza de los golpes.
Escucha la corriente eléctrica
que se distiende como un río de piedra.
Un pensamiento se afirma en mí con mayor fuerza:
la grandeza del trabajo está en el hombre.

A la mano dura, agrietada,
el martillo de algún modo la refuerza
y en la piedra se resuelve de otra forma el pensamiento
cuando la energía del hombre,
separándose de la fuerza de la piedra,
parte, en el sitio preciso, la arteria plena de sangre.

Mira, como el amor se alimenta
de una cólera profunda.
Ella se desliza en el aliento de los hombres,
como río movido por el viento.
Río inefable, que rompe las más duras cuerdas vocales.

Y los transeúntes huyen a refugiarse tras las puertas
y algunos susurra con respeto: “¡Cuánta fuerza hay en
    ello!”
No temáis. Las cosas humanas tienen amplias riberas.
No se les puede contener por largo tiempo
dentro de un canal angosto.
No temáis. Todas esas cosas desde hace siglos
están en Aquel que se revela
a través del ruido igual de los martillos.

2.
Bloques de piedra unidos: el hilo de baja tensión
corta profundamente su carne, como látigo invisible.
Las piedras conocen ya esa violencia
Cuando un soplo intangible talla
su tan antigua cohesión,
arrancándolas a su eternidad elemental,
las piedras saben ya de esa violencia.
Sin embargo la corriente sola no abolería su potencia,
sin aquel que tiene esta fuerza entre sus manos:
el obrero.

3.
Las manos son el paisaje del corazón.
Pero a veces se parten en pedazos
con barrancos cavados por una fuerza imprecisa.
Esas manos el hombre no las abre de nuevo
sino hasta que se hayan cansado de trabajar.
Y las mira: gracias a él irán en paz hacia otros hombres.
Las manos son un paisaje. Cuando se parten,
la pena mana de sus llagas, como un torrente liberado.
Pero el hombre no piensa en el dolor.
El dolor no tiene grandeza por sí mismo,
y su verdadera dignidad, no puede él definirla.

4.
No, no son sólo las manos
Las que asestan el golpe del martillo,
ni el torso henchido, ni los músculos tensos,
sino el pensamiento quien modela su obra,
profundo, y que se anuda en arrugas sobre la frente
y une hombros y venas sobre la cabeza
como una bóveda de ojivas.

5.
Así, por un instante, se convierte él en edificio gótico,
que atraviesa la vertical del pensamiento y de los ojos.
Y se vuelve no solamente un perfil,
no sólo una simple silueta entre la piedra y Dios,
condenado a la grandeza y al error.


lunes, 24 de noviembre de 2014

POEMA DE SALOME MOLINA LOPEZ























Mágico otoño
de tonos imposibles;
anárquica gravedad
fuera del tiempo,
se desinflan los sueños
y nacen otros.

Mágico otoño
de tonalidades ocres,
de sonidos huecos.
Humedad en el paisaje.
La lluvia
Crea una cortina
de incertidumbres en los sueños.

Ruge la tormenta
sobre un cielo plomizo.
Al este
se reúnen las sombras;
brilla una gota
sobre una hoja de almendro.
En mitad de la nada
amenaza el invierno.

Salomé Molina López
España.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

POEMA AL VENERABLE DR. JOSE GREGORIO HERNANDEZ
















¡SANTIDAD!

Vida infinita…..
inicia su Santidad.
Entrega, vocación,
discípulo, al bien de los pobres.
Servicio a la Humanidad.
Amor al enfermo…..
sana con devoción, orar
para crecer el espíritu.
Alma cristalina
caminar pausado
mirada de sabiduría.
JOSÉ GREGORIO
una vida santa,
sacrificio, devoción inmensurable.
Lleno de fé
salvador de almas
 Dios está en él.
Regresa a las calles
donde dejó su vida….
para irse al huerto soñado,
da luz y
misericordia
a su Patria…

Judith Villamediana
Venezuela