miércoles, 16 de mayo de 2018

HA MUERTO EL ESCRITOR CARAQUEÑO MODESTO VARGAS LÓPEZ

















HA FALLECIDO EN LA CIUDAD DE CARACAS - VENEZUELA, VIERNES 11 DE MAYO DEL PRESENTE AÑO. EL LICENCIADO; POETA, ENSAYISTA, CRITICO LITERARIO, COMUNICADOR SOCIAL E IMPORTANTE MIEMBRO DEL "GRUPO DE ESCRITORES DE VENEZUELA" INSTITUCIÓN FUNDADA EN 1970 Y DONDE REALIZO UNA GRAN OBRA EN PRO DE LAS LETRAS HISPANOAMERICANAS. ACTUALMENTE SE DESEMPEÑABA COMO VOCAL DE LA DE LA MISMA Y DIRIGÍA LA REVISTA LITERARIA "GALAXIA 71", DONDE FIGURA GRAN PARTE DE SU OBRA CREATIVA, QUE TAMBIÉN SE ENCUENTRA INCLUIDA EN ANTOLOGÍAS DE NUESTRO PAÍS Y DEL EXTERIOR DONDE ERA MUY APRECIADA SU ACTIVIDAD, PUES SIEMPRE SE MANTUVO EN CONTACTO CON LA MAYORÍA DE LOS INTELECTUALES DEL MUNDO.

EN 1987 PARECÍA UNA MISIÓN LEJANA, LA TIERRA DE NERUDA AMANECIÓ GANANDO EL SOL DE LA LIBERTAD EN ESE ENTONCES MODESTO VARGAS, TOMA EL PULSO DEL MOMENTO Y NOS OFRECE ESTE ALEGATO, LINDANTE CON LA METAFISICA: ESPARZAN MIS CENIZAS AL AIRE / QUE LAS DISFRUTE EL VIENTO. NO DISCUTAN, OBEDEZCAN MIS ORDENES / ENVÍEN MIS VOCES AL MAR / CONTÉMPLENLES CON MÁSCARAS PLATEADAS / DECIDAN SI LES IMPORTAN O NO MI AUSENCIA /.

UNA LAMENTABLE PERDIDA. E.P.D. EL ADMIRADO ESCRITOR Y ENTRAÑABLE AMIGO.

LAS LETRAS HISPANOAMERICANAS ESTAN DE LUTOS POR TAN IRREPARABLE PERDIDA.





martes, 15 de mayo de 2018

HISTORIA DE BOLSILLO





































De: Tomado de la Revista Estampas Nº 27
Caracas, 27 de Julio de 1971.



lunes, 14 de mayo de 2018

PREMIO DE POESIA REINA SOFIA AL POETA RAFAEL CADENAS


EN MADRID SE LE HA CONCEDIDO EL PREMIO REINA

SOFÍA DE POESÍA HISPANOAMERICANA AL ESCRITOR 

RAFAEL CADENAS Y LA NOTICIA HA SIDO REGOCIJO 

NACIONAL. 

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EL ESPECTRO

Tu no estas
cuando la mirada se posa
en una piedra, un rostro, un pájaro,
en esa suspensión
sin esperar,
en ese estar
intenso,
en ese claro
al margen de la comida.
Apareces después
con un triste cortejo.
Trabajado linso,
durable angustia
y luz oblicua.
No el fin del espectro
(más fuerte que la llama).
Agonía de no ser vacío.

BIOGRAFÍA

Rafael Cadenas nació en Barquisimeto, Venezuela, en abril de 1930. Empezó a escribir poesía desde muy joven y también fue temprana su actividad política en la militancia comunista, por lo que tuvo que exiliarse a Trinidad en 1952, donde permaneció hasta 1957. Allí vivió cuatro años y aprendió el inglés, lo cual le permitió leer y traducir a los poetas anglosajones. De esa experiencia surgió también, ya de regreso a Venezuela, su primer gran libro: Los cuadernos del destierro.


Rafael Cadenas fue uno de los fundadores del grupo y la revista Tabla Redonda (1959-1963).A partir de 1963, la fama de Rafael Cadenas se extendió por toda Latinoamérica tras la publicación de “Derrota”.

Fue profesor de la Escuela de Letras de la Universidad Central.
Recibió la beca Guggenheim en 1986 y el doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela.

Ganó el Premio Nacional de Ensayo (1984), el Premio Nacional de Literatura (1985), el Premio San Juan de la Cruz y el Premio Internacional de Poesía J. A. Pérez Bonalde (1992), así como una beca de la Fundación Guggenheim (1986). También le fue otorgado en México el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, antes llamado Juan Rulfo.

Dueño de un lenguaje mágico y depurado, su obra lo sitúa como uno de los grandes exponentes de la poesía modernista  hispanoamericana.

Fuente: https://www.escritores.org/biografias/4530-cadenas-rafael

sábado, 12 de mayo de 2018

APROXIMACIONES A ORLANDO MATERAN ALFONZO


APROXIMACIONES A ORLANDO MATERAN ALFONZO 

por Roberto Escobar Sanin

Dibujo: Guillermo Marquez


Recibí con gentil dedicatoria de su autor, dos libros «Ese Sol Que Me Asesina», "Selección Poética», del musageta de Venezuela, residente en Caracas, Orlando Materán Alfonzo, libros que leí con sumo deleite y de lectura tan valiosa opté por hilvanar esta glosa al respecto. Orlando Materán Alfonzo es un altísimo apolonida de jugoso contenido. Su acontecer lírico ha sido muy bien acogido nacional como internacionalmente. Es un lirida que ama intensamente al pueblo, le escribe amorosamente. Es un misionero, un ferviente vocero de los sentimientos populares, de los sentimientos del hombre común. Su poemática está en la gradería valorativa y definitiva en lo social de Miguel Hernández, Violeta, Parra, Atahualpa Yupanqui, Neruda, Evaristo Carriego, César Vallejo, García Lorca, Andrés Eloy Blanco. Este homérida palpita unísonamente con los niños pobres que miran hambrientos los caramelos tras vitrina. En la poesía de Orlando Materán Alfonzo cuenta esencialmente el ser humano, porque es un citareda del orden protestario, confesional, conocedor de la miseria de la madre del suburbio, de barriada pobre, de la madre campesina, del obrero, del peón, del carpintero, del zapatero que nos hace los zapatos, que nos calza. Su devoción y predilección por el ser terrestre es sin fronteras, ilímite. No lo tortura la formalidad métrica, pues él entrega su mensaje con absoluta y magnánima libertad, utiliza la expresión corriente, usual, desnuda, descarnada, limpia, sincera, auténtica, sin retórica, pero de manera lírica hondísima, conceptual. En sus poemas sociales campea el hombre universal, el hombre del pueblo, citadino, la mujer grávida con su telúrico dolor.



«Y viene a mí la imagen,
el rostro de la madre,
que allá
en la humilde vivienda,
con el perfil reclinado sobre el costurero,
tejerá su melancolía,
«porque estoy en esta cárcel
donde me juzgan
por algunas palabras
que a mi voz he arrancado,
que al viento he ofrendado?...
¿Cómo empezó todo?...
Te lo diré, amigo,
aquí he llegado
por haber pedido libertad,
por haber señalado
esa injusticia
de niño huérfano,
del hombre que quiere casa,
de la mujer que vende sus besos
por cuatro monedas
que caen sobre su pecho desierto.
¿Cómo no sentir
esto que quema mis entrañas,
si yo ando por esas calles,
viendo a mitad de la noche
un niño en una acera,
con harapos y tiritando de frío,
una mujer en una esquina
tratando de alquilarme sus besos,
mientras allá en los cerros
se multiplican los ranchos
y bajo los mismos puentes,
donde mil dramas
escalofrian el pecho mismo de Dios?»



Su poesía es de estirpe vanguardista por su trascendentalidad, actualidad temática, sinceridad, simplificación del verso, trata-miento artístico, porque busca su propio sitio por su riqueza original en el contexto social, universal. A mi modesto opinar y parecer Orlando Matearán Alfonso ejerce su oficio sacerdotalmente poético con erguida dignidad, con enhiesto y sostenido alumbra-miento y crecimiento. Su lírica está pletórica de voces naturales, elementales; sus cánticos ondulan y se mueven, caminan sin es-fuerzo, con naturalidad, meridiana claridad, diafanidad. Es extraordinario en su personalísimo estilo, estilo, emocionado, estremecido sin alaridos ni excentricismos, florido, sencillo, de espléndido colorido, romántico, de fino temperamento artístico, intensa sensibilidad, alta, profunda, de exquisito gusto estético. En un sensacional poeta realista, objetivo, centelleante, rebelde. Mirífico cantor de la fatigosidad de los humildes, de protesta por la injusticia social, juglar de la cotidianidad con densidad expresiva. Con un lenguaje directo escribe sus cánticos como «Color de Aconteceres» donde amarga y dolidamente expresa:



«Palabras y hechos
que sólo hieden
a muerte,
a dolor,
a miseria.
`Ay´ de tantos hechos
que sólo han traído guerras,
que sólo han sembrado desolación y miseria.
Dónde está la palabra
que acabe con tanto odio,
con la guerra,
con la miseria.»



Su mensaje poético es una cruda radiografía de la miseria humana y universal. Es virtualmente un excelente panida testominialista. En sus poemas existe hondísimo sentimiento, lágrimas, sangre, hambre, sed.



Como hombre y poeta asume una posición abierta, vertical, ante la tremenda realidad humana. Sus libérrimas estrofas son vigorosas, profundas, con etérea musicalidad interior. Es Materán Alfonzo, un arquetipo viajero de inquietudes ideológicas, líricas, románticas, rebeldes, pasionales... para irse al encuentro de realidades ásperas y amargas, y transformarlas en versos de aguda protesta y de rebelde empuje. Como hombre y poeta se ve reproducido en cada hombre Venezolano, Americano, universal, hace suyas sus penurias, sus orfandades, carencialidad, esperanzas de redención. En sus estrofas nos hace recordar a Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte). Los libros de Orlando Materán Alfonzo son para leerse y releerse varias veces para regustar su contenido existencial y extraer de ellos el mensaje que este genial poeta social ha sabido escribir con la cimeridad de la llama que muerde con los látigos de su fuego la túnica azul del horizonte.

Roberto Escobar Sanín.
Historiador, escritor, poeta, autor de varios textos y 
docente universitario.
Colombia.

jueves, 10 de mayo de 2018

POETISA TERESINKA PEREIRA - BRASIL




LOS DIAS EN QUE LAS COSAS PASAN

Yo se que eres un sueño
y que un día me despertaré de él
Y será domingo.
En ese día yo seré como una mujer
que se alista

y llega tarde
a la misa.

Pero tu tienes que saber también que 
soy tu ilusión.
Y que un día
te desilusionarás de mi
al caer la tarde,
en un sábado sin canciones.

TERESINKA PEREIRA
Brasil.


POEMAS DE ENRIQUE MEIER Y MANUEL RUANO


POEMAS DE ENRIQUE MEIER Y MANUEL RUANO 





















Enrique Meier: Abogado, docente universitario, autor de varios textos jurídicos y poeta de dilatada trayectoria.

miércoles, 9 de mayo de 2018

POETA VICTOR SALAZAR POR GRACIELA TORRES






VÍCTOR SALAZAR


Víctor Salazar nace en Barcelona (Anzoátegui), Venezuela el día 23 de
abril de 1940, muere en Cabimas (Zulia) el 23 de febrero de 1983, ya
para cumplir 43 años de edad.

VÍCTOR SALAZAR POR GRACIELA TORRES

Hablar del poeta Víctor Salazar es hablar del mar, de la Isla de Coche,
piraguas, oleajes, redes, atarrayas; marejadas y más aún poesía
auténtica, esa poesía que se padece, poesía escrita desde el fondo del
ser mismo.

Víctor Salazar nace en Barcelona (Anzoátegui), el día 23 de abril de
1940, muere en Cabimas (Zulia) el 23 de febrero de 1983, ya para cumplir
43 años de edad. La mayor parte de su infancia y adolescencia
transcurrieron en la Isla de Coche, es por eso que en ocasiones se le ha
considerado como un poeta margariteño. Termina sus estudios de
bachillerato en Maiquetía, en los liceos Vargas, Chávez y Academia Simón
Bolívar; ya más tarde a los veinte años de edad llega a Caracas, donde
ingresa a la Academia de Teatro Juana Sujo, trae también para esa época
su primer poemario Piragua escrito a los 16 años de edad y publicado a
los veinte años. Con Piragua se inicia Víctor en el mundo de la poesía,
su palabra es limpia, clara, de alto contenido lírico y grandes
resonancias marinas. En 1961 publica Sequía de las Palabras donde el
mar, el amor, la tristeza y la angustia existencial se evidencian en un
brillante trabajo poético.

A partir de esa fecha publica: Semejante al principio (1965) Primer
Premio del Tercer Concurso de Poesía de la Universidad del Zulia (1966),
continúa su creación lírica y así nace El Desterrado, Cartas de la Calle
Victoria, una elegía para Rosalba (1967), Rebelde y cotidiano (1969),
Tengo algo que decir a ese Río Bolívar (1960), Poema al Libertador, Ese
Tropel de Luces (1973) y Travesía (1982). De estos dos últimos, el
primero logró el premio Gabriela Mistral (1978) y el segundo Premio del
Banco del Libro (1982) con derecho a publicación y aún no publicado.

Como periodista colaboró en Venezuela en La Esfera, El Universal, El
Nacional, Revista Nacional de Cultura, Revista Imagen, Lírica Hispana,
Poesía de Venezuela, Tricolor y las ediciones Vez y Poesía; en el
exterior publica en Espiral (Bogotá), Nivel (México) y Barrilete (Buenos
Aires).

Dejó inconclusa una novela: Los papeles de Leandro.

En el terreno poético Víctor Salazar una de las mejores voces de los
años 60, murió cuando tenía mucho que dar a nuestro país como lo que
verdaderamente era: un poeta de gran sensibilidad, verdadero y auténtico
con la poesía, consigo mismo, con los amigos y con las verdades que
encontraba a su paso.

Rendimos un homenaje a su palabra poética.


Graciela Torres. Poeta, ensayista y médica venezolana.
Texto tomado de la Revista Nacional de Cultura Nº 301, Junio 1996.


SELECCIÓN POÉTICA


El hombre se internaba en el amanecer de los escombros
mientras una goleta de cuyo corazón emergían tempestades
inclinaba su rumbo entre ramas.

Este es el fuego de la noche que sube en su moneda de sangre,
la destrucción y el miedo de piélagos dormidos, la húmeda
travesía donde la sed de los bauprés descubre el acendrado
impulso del asombro.

Aquí, golpe de mar, afluencia, botavara de lluvia, eres siempre
un asedio de arena, un paso atado al vértigo, un sueño contra
el ímpetu azul de las embarcaciones.

Aquí, desconocida en medio de las llamas, sea un huracán de
soledad en los ojos, alce la voz tras el dolor su espera, concluya
sangre el vendaval, y abra en la tarde el caracol su norte.

¡Oh brújulas nacidas para el color del llanto! Insensible es el
cuerpo de las islas. Salobre, mar, la marcha que precede los
vestigios del humo.

¿Qué pájaros vinieron a levantar la huella de las grandes
linternas sobre la incitación de los veleros?

No, no podemos contemplar el cruce de las rutas donde el niño
se cubre en papagayos entre una hora que mantiene aún la
frase de los labios no atados al silencio.

De: Sequía de las palabras

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Ando descalzo
con ciertas ganas de violentar mi situación
y comprender
que no me perteneces
que te amé desde una imagen lejana
desde lo que no tiene sitio ni momento preciso

La forma que conozco no me permite asirte
pero sé que te opones
que te abandonas al gozo inexplicable de caminar conmigo
que me amas vencido
y solitario
y solo
que no siempre me encuentras y abandonas
Cuerpo mío:
a veces la manera de hallarte no es la misma
pero me perteneces
Mucho más ancho y verdadero
más necesario en lo que eres y en lo que puedes ser
Mucho más necesario
Y
sin embargo mucho más al acecho de mi muerte.

De: Tropel de Luces

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He ido al fondo de mí. He puesto en evidencia la sangre de los que
permanecen bajo tierra. He roto los impulsos y apartado los días. Pero
nada ha cambiado. La ciudad permanece a mis espaldas. La edad se ha
reducido a la violencia, a la sangre de algo inevitable. En el contorno
de mi generación los asesinos mutilan y combaten a sus víctimas. Yo el
habitante solitario. El exiliado múltiple. Debajo de mis ojos está el
mañana de un sobresalto taladrado. Empiezo aquí. Sobre las sombras,
detrás de las ventanas. Sólo podré alcanzar los restos de una historia
distinta. Otro silencio, y otra voz saturarán los puentes, las
violaciones, los pantanos, otro silencio y otra voz treparan al cuelo de
las tempestades. Y, aún más, con todos los dominios de la sed velaremos
el último cadáver.

Empiezo a despertenecerme, a despojarme de gestos habituales, a
triturarme entre los desperdicios.  Alrededor el mediodía de una miseria
incontrolable se prolonga. Llego a mirarme como una antigua soledad de
calles. Por ellas trepa el incendio de noches recién engendradas. Dos
fechas resucitan. Una espera sin voces recomienza. A partir de aquí la
memoria recorre muchos años. Se reavivan señales, fiebres atrincheradas,
cercanías apenas entrevistas.

Desde ahora confluyo hacia el olvido. Ignoro la protesta. Ni un solo
sitio donde afrontar la edad descuartizada. Desterrado a otro tiempo.

Ahogado al paso de los trenes.


De: El Desterrado